Un libro al día
banner
unlibroaldia.bsky.social
Un libro al día
@unlibroaldia.bsky.social
Un blog sobre libros, escrito por gente a la que le apasionan los libros. Cada día, una nueva reseña.
http://unlibroaldia.blogspot.com

https://www.instagram.com/unlibroaldiaoficial/
https://www.facebook.com/Unlibroaldia
Pinned
Tenemos una noticia que daros: gracias al trabajo incansable de alainrd.bsky.social, ULAD ya tiene su propia app! Por ahora solo está disponible para iPhone, pero en breve habrá versión para Android. Es gratuita, no tiene anuncios y no recoge información personal 😊

apps.apple.com/jp/app/ulad/...
‎ULAD
‎Un Libro al Día (ULAD) – La App Cada día, una nueva reseña. Con la aplicación de Un libro al día descubrirás lecturas de todo tipo: narrativa contemporánea, clásicos, poesía, ensayo, cómic, literatu...
apps.apple.com
Hoy en ULAD: Joan S. Luna - J. De Montfort (Edit): C. Tangana - Del rap crudo a la alfombra roja
Joan S. Luna - J. De Montfort (Edit): C. Tangana - Del rap crudo a la alfombra roja
Idioma original: español Año de publicación: 2025 Valoración: recomendable/imprescindible para interesados Quizás la cosa se reduzca a algo tan binario como dirimir si la figura de C. Tangana merece o no respeto en el entorno elitista y poco dado a perdonar deslices que viene a llamarse la crítica. Sí: aquellos que pueden determinar que no ser nada cool puede ser muy cool y viceversa. Aquellos que te ensalzan por pequeños logros y te machacan si creen que lo intentas demasiado. Afortunadamente, hablamos de un libro sobre un músico que publica discos, no de discos en sí: ahí el mínimo desliz te precipita al ostracismo. Pero hablando de literatura, quizás por que el perfil del lector promedio sea menos caprichoso, más reflexivo... Es curioso que en más de uno de los artículos incluidos aquí el propio C. Tangana se vea, en alguna década futura de su existencia, como escritor. Por  cierto, cuando ya digamos que sea un hombre de cierta edad. Otro disparo a la línea de flotación. Pero el presente del cantante de los mil nombres (demasiados para mencionarlos, aquí le llamaremos C. Tangana) está asociado a la música, y este libro parece ser como una cuarta pieza de prolongación (tras disco, gira y documental) del colosal éxito de su disco El Madrileño. O como una repercusión natural de ese proceso que se inició cuando interpretó Un veneno, canción en clave de son cubano, ante una sorprendida audiencia de ingenuos asistentes a una gala de ese abyecto experimento anti-musical llamado OT. Cuestión que en no pocos artículos se marca como un hito: el rapero se nos vuelve sensible y sus canciones casi tienen estribillos.  Joan S. Luna y el inquieto José de Montfort recogen en este entretenido volumen desde las andanzas previas del cantante antes de su explosión comercial hasta todas las reacciones (algunas a destiempo) posteriores. Aquí la hipérbole hemos de darla por descontada, no en vano cuando uno pasa a integrar la iconografía pop (pop! gritos de horror) cualquier tonalidad gris queda descartada: desde la apreciación de su obra hasta los detalles más sórdidos han de contar con algún destello, con aspectos que llamen la atención. Pero también ese aspecto queda equilibrado. Se habla de un hombre, pasada la treintena, que he estudiado una carrera con pocas salidas, que ha tenido trabajos de mierda, que ni se ha arrastrado en el lumpen ni ha disfrutado de privilegios de cuna hasta que ha logrado que el mundo (el público y la crítica) reconozcan su talento. Se habla de un músico que aún depende de si un eventual nuevo disco disfruta de una buena o mala acogida para confirmar su status de estrella local o incluso global. Todos esos artículos de prensa de antes,de mientras, y de después. Todas esas semblanzas acerca de personas que han andado por ahí, ese reguero de menciones a influyentes a influidos, a videos en Youtube, a publicaciones de canciones que van pasando, cada vez, menos desapercibidos. Todo está en este libro.
dlvr.it
November 29, 2025 at 11:51 AM
Hoy en ULAD: Xavier Mas Craviotto: Animals inexpressius
Xavier Mas Craviotto: Animals inexpressius
Idioma original: catalán Título original: Animals inexpressius Traducción: sin traducción al castellano en el momento de publicar esta reseña Año de publicación: 2025 Valoración: muy recomendable Hay talentos que, ya de bien jóvenes, destacan por tener una sensibilidad especial a la hora de escribir, ya sea una novela, relatos cortos o poesía. Pero hay autores que justamente su paso por todas las disciplinas literarias (y especialmente la poesía) les otorga un valor adicional no siempre al alcance de todos. Porque es difícil destacar en cada una de esas facetas, pero Mas Craviotto lo consigue, pues este libro de relatos (su primer recopilatorio) se suma a los éxitos en clave de calidad literaria que consiguió con las novelas o sus poemas. Veamos lo que nos ofrece en esta antología. El libro que nos ocupa nos presenta una recopilación de diez relatos, de duraciones entre las cincuenta páginas el más largo y catorce el más corto, escritos todos ellos en una misma época. Y, como en todo libro de relatos que se precie, todos ellos tienen algo en común, un hilo conductor que permite al lector hilvanar las diferentes historias para que, también en conjunto, tengan sentido, que a su manera se puedan entender como una continuación uno del otro, no ya a nivel argumental sino a nivel emocional, casi sensorial que los conecta de manera orgánica y natural. En este caso, el nexo común a todos ellos es la inercia, una inercia que empuja a los personajes a seguir con unas vidas que no perciben ya como propias, sometidas a una desconexión permanente ya sea de la pareja, del mundo, del futuro o incluso de su propia vida. Así, los personajes que protagonizan los relatos se ven arrastrados por una cotidianeidad de la que no saben cómo escapar, por unas expectativas que les empujan adelante sin ver (o pretendiendo no hacerlo) el abismo que se abre ante sus vidas; un abismo que sortean como pueden, empujando los días, uno a uno, intentando así salvar el escollo que les niega la felicidad, sin tener en cuenta que, en cada decisión, la cuerda que los sostiene es más débil, más fina, casi un hilillo en el que agarrarse justo antes de la caída final que no siempre se produce, aunque quizás paradójicamente sería esa su salvación. Para no extenderme demasiado, no desgranaré cada uno de los relatos porque, además, con ello, hurtaría a los futuros lectores parte del encanto que tienen de manera intrínseca los relatos: la contundencia de esa ventana temporal que se abre in media res a una historia y que nos permite ser testigos por un corto espacio de tiempo de unas vidas que uno percibe más amplias de las que se nos refleja. Y es que, en parte, ese es uno de los puntos fuertes de las grandes narraciones en el genero de los cuentos: la capacidad del autor en dejarnos ver, a través de unas pocas páginas, unos personajes que por lo que se insinúa en el relato tienen vidas previas y posteriores al momento narrado, podemos intuir su pasado y su futuro fuera del cuento convirtiéndonos momentáneamente en testigos temporales de sus vivencias. A pesar de ello, sí diré que mis preferidos son el primero de ellos («La noche atrapada dentro del retrovisor») en la que el autor teje un relato duro, intenso, con una tensión palpable que se extiende como un manto a lo largo del relato. Una historia de vacíos, de silencios, pero sobre todo de una inercia que empuja a sus personajes hacia un abismo, cada uno el suyo, con su propio interminable fondo al que ni la oscuridad propia de los propios temores les hace apartarse de un borde que les tienta absorbiéndoles hacia un agujero existencial en sus vidas. También me ha parecido sublime el relato «El laberinto», sobre un niño prodigio, que conoce todas las banderas de los países del mundo, sus capitales y la forma de sus países. Un niño incomprendido por los padres porque ven que en su cerebro hay como una especie de laberinto donde se encuentra todo lo que recuerda y que, a diferencia de ellos que «sólo tenemos una calle», su hijo nació «con una ciudad en la cabeza». Un niño inteligente con unos ojos que «eran de alguien que había entendido la vida mucho mejor que los adultos. Alguien que había entendido el mundo y se aburría porque ya no había nada que hacer en el mundo, cuando lo has entendido». También resulta sobrecogedor el relato «El día que desapareció el Sol» o también triste y desesperanzador «El iceberg». En esta recopilación, Mas Cravitto ha bordado un libro a través de un conjunto de textos enlazados, no solo simbólicamente sino también sutilmente a través de puntos de unión argumentales entre ellos, que desprenden violencia, alguna vez física, alguna vez psicológica pero siempre interior, por la frustración de no haber conseguido una vida mejor, por no haberse rebelado en los momentos en que la vida lo exigía o demandaba, por ser demasiado débil o demasiado fuerte, por una pérdida o por un exceso, por uno mismo o por los demás. Violencia contenida o explícita que rodea a sus personajes, así como lo hace también la desesperación o la tristeza, todas rodeadas en un abrazo letal que lo arrastra y los condena. No hay redención, no hay una brecha por lo que la luz pueda asomar y mostrar un nuevo camino, todos parecen perdidos y condenados a una vida que no quieren, pero de la que no consiguen encontrar escapatoria porque, tal y como dice el autor en uno de los cuentos, «es cabrona la inercia. Hace que dejes de entender cosas. Hace que dejes de entender las cosas porque antes ha hecho que dejes de hacerte preguntas. Dejas de preguntarte por qué haces lo que haces, qué sentido tiene todo lo que te envuelve. Entonces sí que estás muerto». Una muerte muy presente en los relatos, pues en uno de ellos afirma, sabiamente, que «las personas que amamos no se mueren solo una vez. Se mueren muchas veces. Cada vez que las recordamos vuelven a morirse. Una y otra vez. Infatigablemente. La muerte no se cansa nunca». Para terminar, dijo el autor, en una charla en la que participé, que cuando empieza a escribir un nuevo texto no parte de un propósito sobre en qué campo situará el texto: deja que la idea le venga a la mente y luego busca qué cuerpo encaja mejor con la idea. Y, una vez leídas varias de sus obras, no me cabe duda de que todas ellas encajan como un guante, aunque no siempre de seda. También de Xavier Mas Craviotto en ULAD: La mort lenta, La gran nàusea, La pell del món
dlvr.it
November 28, 2025 at 11:09 AM
Reposted by Un libro al día
Por si no lo sabíais, hoy es Black Friday.
November 28, 2025 at 7:30 AM
Hoy en ULAD: Byung-Chul Han: El espíritu de la esperanza
Byung-Chul Han: El espíritu de la esperanza
Idioma original: alemán Título original: Der Geist der Hoffnung Traducción: Alberto Ciria Año de publicación: 2024 Valoración: Decepcionante/Filosófico ‘Guerras, migraciones masivas, atentados, catástrofes climáticas, crisis y pandemias: escenarios apocalípticos muy diversos nos confrontan con una inminente amenaza de hundimiento y extinción [..] Sin embargo, de la desesperación más profunda nace también la esperanza más íntima. La esperanza nos abre tiempos futuros y espacio inéditos, en los que entramos soñando’. Bajo un título como El espíritu de la esperanza y con una contracubierta con semejante invocación, queremos pensar que Byung-Chul Han, él sí, ha dado con la tecla para ofrecernos el salvavidas que nos saque del marasmo en que nos hemos metido en este cuarto de siglo. Quizá por eso le acaban de dar un nuevo premio más, y hasta parece que se ha hecho un poco más popular. Un preludio bastante largo nos deja un poco descolocados, porque empieza a referirse a raíces etimológicas y a enfrentar esa esperanza a diferentes conceptos, angustia, miedo, optimismo. Este deslindar el concepto parece algo muy profesoral y, aunque se prolonga más de lo esperable, espera uno que pronto se ponga el Sr. Han a explicarnos cómo podemos albergar esperanza en tiempos tan inciertos. Pero no. Lejos de bajar a nivel terrenal, el texto sigue navegando entre conceptos abstractos, presentando a buena parte del panteón de la filosofía alemana del último siglo, desde Heidegger a Adorno, Benjamin, Bloch o Arendt, incluyendo a algunos foráneos como Derrida, Camus o Václav Havel. Seguimos página tras página desglosando la culpa o la teoría del perdón, esperanza y acción, soñar dormido y soñar despierto, la reflexión prospectiva y retrospectiva. Como se ve, nada que contribuya a sacarnos de la zozobra de los genocidios, aeronaves hostiles que sobrevuelan los cielos, o diversas especies de dictadorzuelos de ópera bufa desgraciadamente demasiado poderosos para tomarlos a broma. Tampoco me seduce precisamente ese estilo de frase breve y redonda que salpica el texto con insistencia: puede que simplemente sea la forma de expresarse del autor, pero da la impresión de buscar siempre la cita célebre, lo cual se confirma sospechosamente cuando uno escribe en el buscador Byung-Chul Han y la búsqueda más frecuente que se ofrece es ‘citas’ o ‘frases’. Pero tampoco nos enfademos demasiado con este autor coreano afincado en Alemania. Esto no es en realidad otra cosa que un libro de filosofía, y Han disfruta tomando el hilo de algunos  de sus colegas y confrontando con otros, siempre en torno a ese concepto de esperanza, como podría haber sido cualquier otro. Y estas reflexiones (o discusiones, que también) son las que posicionan a los filósofos en su mundo particular, porque en definitiva es a lo que se dedican. Así que desde ese punto de vista no me siento capaz de negarle valor al libro. El problema es otro: cuando estudiábamos filosofía se desplegaba un esfuerzo generalizado por convencernos de que aquello tenía una utilidad real, quizá a largo plazo, tal vez solo (y eso sería suficiente) para iluminar el espíritu y hacernos pensar, hacernos más humanos, y qué sé yo. Siendo muy sincero, y aunque esto pueda parecer una aberración, tengo que reconocer que me resulta muy difícil encontrarle utilidad a estas elucubraciones, como no sea en un plano casi completamente abstracto, como una pequeña semilla que, aunque la ignoremos, contribuye a hacer que la Humanidad sea un poco mejor (aunque no lo parezca). P.D. En cualquier caso, lo mejor del libro son en mi opinión las varias reproducciones de pinturas de Anselm Kiefer que incluye, aunque es indudable que en el pequeño formato del libro lucen mucho menos grandiosas que a tamaño natural. Y tampoco tengo nada claro que sean lo más indicado para ilustrar un texto sobre la esperanza porque, a mí al menos, estas obras, aunque muy sugerentes, me mueven a sentimientos mucho menos luminosos. Unas cuantas obras de Byung-Chul Han reseñadas en ULAD: aquí
dlvr.it
November 27, 2025 at 11:24 AM
Reposted by Un libro al día
Ayer se cumplieron 122 años del fallecimiento de Sabino Arana. Una de las cinco novelas cortas de este volumen trata sobre la exhumación y el traslado de sus restos mortales. Muy recomendable el libro. En @unlibroaldia.bsky.social le dedicaron reseña (por si queréis saber más).
November 26, 2025 at 2:00 PM
Reposted by Un libro al día
Y si no conocéis las cuentas de @koldocf.bsky.social y @unlibroaldia.bsky.social os perdéis buenas reseñas y buen humor ;-)
November 26, 2025 at 8:56 PM
Reposted by Un libro al día
Todo un honor estar con Ted Simon en la mejor lista de libros leídos de 2025 😊 @koldocf.bsky.social
November 26, 2025 at 6:13 PM
Hoy en ULAD: Colaboración: Solo humo, de Juan José Millás
Colaboración: Solo humo, de Juan José Millás
Idioma original: castellano Año de publicación: 2023 Valoración: Divertido y Está muy bien Juan José Millás sigue incombustible medio siglo después, lo que es una gran noticia para sus seguidores. A esta se suma otra más: su regularidad. Gracias a ella ha mantenido un ritmo de publicación que da como media aproximada un libro cada dos años. En los últimos tiempos, ¡albricias!, ha agudizado el ritmo. Uniéndolo, además, a una portentosa capacidad de captar el signo de los tiempos. Obras de justa extensión que se incautan del lector, como Solo humo, en la que al protagonista, dicho sea de paso, le ocurre lo mismo. Paso a explicarme. Carlos recibe la noticia de la muerte de su padre en accidente de moto. No es ningún secreto, porque se cuenta en la tercera frase. En la visita al piso que ha recibido como herencia, Carlos encuentra un cuaderno con apuntes de su progenitor, que procede a confiscar convenientemente. Ya de vuelta en casa, lo lee y halla en él una historia que le insta a mudarse inmediatamente a la vivienda recién transmitida. En su nuevo domicilio al que marcha con no poca oposición de su madre, descubrirá dos pasiones que van a marcar su vida justo al momento de cumplir la mayoría de edad: los cuentos de hadas, que lee en un volumen de los hermanos Grimm, y su vecina Amelia, que le dobla la edad y por la que siente una fuerte atracción instantánea. Según parece, tanto objeto como persona son viejos compañeros de su padre recién fallecido. Y en la investigación a fondo de estos dos misterios que operan sobre su curiosidad se vuelca Carlos sin miedo a las consecuencias. Pero en esta nueva fase de su vida tendrá también que poner límites si no quiere que se repitan dinámicas indeseables. Además de homenaje a la literatura en general y a los cuentos de hadas en particular, Solo humo es paradigmático de la forma de ver la vida de Millás, quien afirma estar más en deuda con los libros que con las propias vivencias. Relator eficaz y potente como él solo, desarrolla una trama a varias bandas con personajes que se desdoblan y se reencarnan, y que cruzan como cosa cotidiana la frontera entre fantasía y realidad. Como dijimos al principio, Millás es un raro caso de autor. No solo es que haya ido apuntalando su literatura con el tiempo, sino que el tiempo ha apuntalado también su literatura. Para sus lectores es vertiginoso comprobar que su estilo rápido de reflejos resulta ahora casi más actual que cuando empezó, paradoja digna de su diario La vida a ratos o de su libro más reciente. Ojalá ambos títulos también apareciesen por aquí en algún momento. Firmado: César También de Juan José Millás en ULAD: Dos mujeres en Praga, Hay algo que no es como me dicen, Hay algo que no es como me dicen (re-reseña), Articuentos completos, La mujer loca, Laura y Julio.
dlvr.it
November 26, 2025 at 11:40 AM
Hoy en ULAD: Jose Valenzuela: Una
Jose Valenzuela: Una
Idioma original: Español  Año de publicación: 2025 Valoración: Está muy bien Me resulta inevitable pensar en Persona cuando miro la bergmaniana cubierta de Una. Tras la lectura de la novela, no me cuesta nada imaginar a Bibi Andersson y a Liv Ullmann en el papel de Una y de Jana, las dos protagonistas de un texto que, tirando de referencias cinematográficas, tiene también mucho de David Cronenberg. Y es que aunque, al menos inicialmente, podríamos etiquetar la novela de debut (¡y qué debut!) de Jose Valenzuela dentro de la ciencia ficción especulativa, hablamos de un texto firmemente arraigado en obsesiones y preocupaciones atemporales. De hecho, el comienzo de Una es absolutamente distópico. Mentes disociadas, "ladrones de cuerpos", implantes, desconexiones, etc que dan paso, progresivamente, a una historia plagada de máscaras y espejos, de entradas y salidas, a un puzzle complejo acerca de la identidad y su pérdida, la soledad, el dolor, el amor (sea en las formas que sea) y la muerte.  Pero en el caso de Una, casi tan importante como la historia que Valenzuela nos cuenta es el cómo nos la cuenta. Porque, tal como se dice en la página 27 del texto... Todo lo que se podría decir en este puto mundo ya se dijo en algún momento anterior. Lo único que podemos hacer ahora es decirlo de forma diferente.  Y así, la estructura cobra un peso fundamental. Una se mueve en diferentes niveles narrativos. No entraremos aquí en narratología ni mandangas similares (mis conocimientos son casi nulos), pero bastará decir que hay una historia principal distópico-existencialista (la de Una y Jana) conectada con varias subtramas personales y familiares que llevan a la novela a un terreno más realista, y que tanto unas como otras se ven interrumpidas / atravesadas por un coro de tragedia griega que lleva a Una hacia lo metaliterario (el papel del autor, la relación autor / personajes, relatos sobre el relato contados desde dentro del relato, etc). Ese ver(se) la novela desde fuera choca en un primer momento, pero funciona y cobra sentido a medida que avanza el texto. En resumen, una primera novela compleja y ambiciosa, no recomendable para todo los públicos (me temo que Valenzuela sabe que no es lo que se dice un escritor comercial 😜😜) pero sí para aquellos que gusten de textos arriesgados que opten por caminos menos explorados para hablar de aquello que fuimos, somos y seremos. 
dlvr.it
November 25, 2025 at 11:56 AM
Reposted by Un libro al día
Es doloroso que todavía hoy resuenen tan vigentes las palabras y los relatos de Emilia. Editorial Contraseña publicó una antología de sus cuentos titulada “El encaje roto”, que no se puede leer sin escalofrío.
Prólogo de Cristina Patiño Eirín
@edcontrasena.bsky.social
🎨 Elisa Arguilé
November 25, 2025 at 10:30 AM
Hoy en ULAD: Ana Campoy: El paracaidista
Ana Campoy: El paracaidista
Idioma original: Español Año de publicación: 2024 Valoración: Está bienPuede que sea un poco injusto escribir una reseña de este libro siendo yo un ignorante (casi absoluto) de la historia de España y, en particular, de la sociedad de posguerra. Ni siquiera tengo del todo claro a qué guerra concreta se alude cuando, en el imaginario español, se dice simplemente “la posguerra”, si es un término pegado inevitablemente a la Guerra Civil o si puede extenderse a cualquier posconflicto. Esa distancia histórica y cultural pesa, sobre todo en una novela que parece pedir un lector que haya mamado desde la infancia ese contexto, que lo tenga incorporado en los gestos, en la lengua y en los silencios. Aun así, y quizá precisamente por eso, sigo creyendo que un buen libro debe sostenerse por sí mismo y que confiar en la sensibilidad precondicionada o en la nostalgia nacional es, en cierto sentido, otra forma de fan service. El paracaidista da testimonio de la vida en un pueblo que, aun quedando al margen de los frentes de batalla, sufre en carne propia las consecuencias y los residuos de la devastación. No le interesa tanto la cronología de los hechos como el clima moral que deja tras de sí la victoria de unos sobre otros: el miedo, la arbitrariedad, la sensación de que la ley es la voluntad de quienes ganaron. En ese espacio asfixiante, Campoy enfoca sobre todo a las mujeres, que aparecen doblemente castigadas: por un lado, por los estragos de la guerra; por otro, por el recrudecimiento de su sometimiento en un lugar donde el poder se ejerce sin contrapesos y la violencia se vuelve doméstica, cotidiana. La novela se inscribe claramente en esa línea de relatos que buscan devolver voz a las mujeres silenciadas de la posguerra española, mostrando cómo la violencia se prolonga a través del tiempo y de las generaciones.  Sin embargo, tengo que admitir que me hallé perdido durante buena parte del trayecto. La propia fuerza de la novela (esa mirada íntima, casi infantil, a ras de piso, dentro de las casas, en los pasillos y en las cocinas) se me volvía en ocasiones un obstáculo. Al desconocer la big picture, las claves históricas y simbólicas que un lector español probablemente reconoce de inmediato, me resultó difícil terminar de asentar las experiencias y puntos de vista de las dolientes. La narración, además, es deliberadamente errática: avanza a saltos, cambia de foco, se permite elipsis largas y vuelve sobre ciertos episodios con una lógica más emocional que cronológica. Esa apuesta formal tiene sentido con el tema (la memoria fragmentaria, el trauma, lo que no se dice), pero por momentos me dejaba con la sensación de estar leyendo diarios de personas que no conozco. Dicho esto, hay algo en la construcción de imágenes de Campoy que desarma cualquier resistencia. La autora trabaja con escenas breves, casi viñetas, donde un gesto o un objeto condensan un mundo entero: una casa a las afueras del pueblo rodeada de olivares, unas manos que cosen y descosen heridas, la sombra de un desconocido caído del cielo (literalmente). Los nombres y apodos de los personajes (la Tuerta, la Molienda, los Cascas, la niña muda…) funcionan como alegorías. En esos pasajes la prosa alcanza una belleza seca, contenida, que hace que la novela se lea a ratos como una fábula (que, según otras reseñas, la autora incorpora a su narración). También hay momentos en los que la escritura se permite una delicada entrada de lo mágico: no un realismo mágico exuberante, sino pequeñas grietas por las que se cuela lo extraño, lo simbólico, lo que escapa a la lógica del parte militar y del archivo histórico. El paracaidista del título actúa más como imagen que como personaje. Una figura caída de otro mundo que desencadena la trama y que, al mismo tiempo, funciona como recordatorio de que la historia grande, como la misma guerra, irrumpe en las vidas pequeñas sin pedir permiso. Para mí, lector extranjero, el libro ha resultado tal vez más eficaz cuando se abandona a esas zonas de penumbra poética que cuando insinúa referencias concretas a las coyunturas políticas. Mi principal reparo, por tanto, no tiene que ver con la ambición ni con la calidad de la escritura, sino con la puerta de entrada que ofrece al lector no español. La novela exige una cierta complicidad con la memoria colectiva (aunque se podría objetar que cualquier pueblo ha vivido episodios similares en su historia). Con todo, me cuesta decir que El paracaidista sea, para mí, una novela plenamente lograda. Reconozco su intención, la mirada hacia la retaguardia, el esfuerzo por devolverles cuerpo y voz a quienes sostuvieron el mundo mientras otros firmaban partes de victoria. También entiendo que quiera recordarnos que la violencia no se apaga con un armisticio, sino que se cuela y se perpetúa en la mesa, en la escuela, en la educación sentimental. Pero, pese a todo ello, la lectura me ha dejado más a las puertas que dentro. Sé que hay una memoria poderosa latiendo bajo el texto, pero siento que la novela confía demasiado en que el lector ya la comparta. En mi caso, esa distancia no termina de salvarse; me quedo con algunas imágenes hermosas y perturbadoras, con la intuición de un dolor colectivo que me excede, pero también con la sensación de que el libro me hablaba desde un lugar al que yo no tenía del todo acceso.
dlvr.it
November 24, 2025 at 11:15 AM
Hoy en ULAD: J.M Coetzee: El polaco
J.M Coetzee: El polaco
Idioma original: inglésTítulo original: The PoleAño de publicación: 2022 (primero se edita en castellano por movidas de Coetzee)Traducción: Mariana Dimópulos Valoración: Está bastante bien El Polaco (no confundir nunca con el cantante de cumbia argentino) es, probablemente, la última novela de Coetzee, considerando que ya tiene 85 años. Tengo para mí que hubiera sido inmejorable cerrar su trayectoria con la trilogía de Jesús, una gran sorpresa cuando la leí hace varios años; me costaba creer que a cierta edad uno pudiera producir, aún, novelas que estuvieran perfectamente a la par de sus mejores obras (léase Desgracia, La edad de hierro, etc). Pero el buen hombre habrá sentido que le faltaba por decir algo más, y decidió encarar sus temores y obsesiones por el lado de reversionar la historia de Dante y Beatriz (esto tomado con pinzas, incluso el propio libro discute el mito y lo equipara a otros como el de Orfeo y Eurídice, pero es lo que subrayan casi todas las demás reseñas). La figura de Dante la encontramos en Witold (que a mí me suena a nombre bastante común, pero quizás sea por pensar en Witold Gombrowicz), un polaco "que ronda los setenta, unos setenta vigorosos, es un pianista conocido como intérprete de Chopin, pero un intérprete controvertido". Es un hombre al principio frío, pero luego, cuando conoce a su Beatriz  (una catalana que organiza ciclos y recitales en honor a distintos intérpretes de música clásica) en uno de los conciertos que brinda, le vuelve la pasión en su vida e intenta, por todos los medios y de una forma entre compasiva y lastimera, acercarse a ella, que lo rechaza varias veces y a la vez piensa en el rol que juega en esa extraña relación, la de no querer un nuevo amor (ya tiene una familia armada) y la necesidad de experimentar algo que la saque de esa rutina sin trastocar toda su vida. Se menciona la originalidad (o al menos que no es costumbre elegirlo) del punto de vista no del que ama, en este caso el pianista Witold, sino de la amada Beatriz (y su nombre es literal). Para mí no es un punto a destacar en el sentido formal de la innovación/estructura, sobre todo cuando la trama es la que he descrito en el anterior párrafo. Es más inusual, pero eso no implica que signifique un descubrimiento acerca de lo que uno piensa y siente cuando otra persona se empecina en acercarse y conocerte. Si acaso, destaco la construcción de la novela en breves notas, como si fuera el diario de un escritor que se plantea cómo escribir esa historia (de hecho, las primeras notas contienen descripciones de ambos y los esbozos de lo que será la trama), y luego la misma cobra impulso y el autor (¿o narrador?) se deja llevar. Hasta ahí, puede parecer la típica historia de "vos me amás, yo pienso que exagéras, pero mantengamos una especie de contrato donde ninguno salga herido emocionalmente" (que no suele funcionar), pero la historia da un giro con cierto suceso, a lo cual Beatriz se replantea toda su relación y empieza a hacer gestos que uno ve como desesperados e irracionales, y que ella misma los ve así y no sabe por qué los hace (ella se considera una "persona inteligente, pero no reflexiva"), y a raíz de eso el libro profundiza mucho más en las miserias del amor no correspondido, en la incomodidad de la carga que a uno le significa ser amado, verse representado en un altar a los ojos de otra persona, haber participado, aunque un papel mínimo, en esa construcción, y no sentirte correspondido en ese ideal, no saber cómo destruirlo, no tener ni el tiempo ni las ganas de que esa visión se solidifique o derive en algo más profundo. Es hasta cierto punto divertido leer las justificaciones de un personaje que se considera civilizado y acoplado a todas las normas sociales (y para quien los ideales y los sentimientos son una cosa en la que creer pero no experimentar) y observar cómo se va derrumbando de a poco ese sistema de ideas, no hasta el absoluto, pero lo suficiente para experimentar una transformación. Que de eso se trata el amor, parece decirnos Coetzee (y se suma a la larga nota de pie de los herederos del verdadero romance), de recibir una herida por exponerte y que no puedas permanecer como el mismo de antes. Más obras de Coetzee acá:
dlvr.it
November 23, 2025 at 11:31 AM
Reposted by Un libro al día
En páginas finales de «Memorias de un niño», de Stig Dagerman. Publicado por @nordicalibros.bsky.social en castellano con traducción de Juan Capel y Marina Torres.
#habráreseña en @unlibroaldia.bsky.social
November 16, 2025 at 3:18 PM
Reposted by Un libro al día
Publicada la reseña de «Memorias de un niño», de Stig Dagerman. Publicado por @nordicalibros.bsky.social en castellano con traducción de Juan Capel y Marina Torres.
Hoy en ULAD: Stig Dagerman: Memorias de un niño
Stig Dagerman: Memorias de un niño
Idioma original: sueco Título original: no disponible Traducción: Marina Torres y Juan Capel en castellano para Nórdica Año de publicación: entre 1947 y 1952 Valoración: entre recomendable y muy recomendable Como muchos de vosotros sabréis, la literatura nórdica me ha dado grandes momentos de placer pues su estilo a menudo seco, rudo y con aires de soledad y tristeza encaja bastante con el tipo de literatura que me atrae: la que lleva al lector a plantearse situaciones y reflexiones en torno a la vida y la introspección. Y claro, Dagerman ya que me cautivó con su «Niño quemado», por su prosa contundente y su radicalidad emocional, así que cada nuevo libro traducido supone una nueva oportunidad de acercarse a esos pasajes mentales áridos e impactantes. Así que aquí me encuentro de nuevo, esta vez con un recopilatorio de cinco relatos de duración muy variable (entre cinco páginas el más corto y cincuenta el más largo) y resultado también desigual, aunque con alguna joya que hace que su lectura sea altamente recordable.  Empieza el primer relato, que da nombre al título del recopilatorio, donde el protagonista afirma tajantemente que «a inventar se empieza pronto. De niño siempre se es inventor. Luego, en la mayoría de los casos, te arrebatan el hábito». En este primer cuento, el autor nos retrata una realidad ardua desde la mirada de un niño; un niño que vive en una granja en medio de un extenso predio en un tiempo en el que los militares que se encuentran en maniobras hacen incursiones de vez en cuando a esos parajes. En ese escenario en el que la guerra sobrevuela el día a día, el protagonista sobrevive emocionalmente aferrado a la esperanza, pues abandonado por su madre está a la espera de que algún día, mezclada entre las numerosas mujeres que viene a veranear desde Estocolmo, venga a buscarlo porque en su fuero interno sabe que «alguna de ellas frenará la bicicleta, pondrá pie en tierra ante la verja, correrá hacia mí y me alzará en brazos. Tiene que ser ella, mi madre a la que nunca he visto». Este primer relato es duro, triste, pues es la historia de un niño que narra la penuria de una vida pobre, sin padres y viviendo con unos abuelos de los que «educaban a golpes de hacha», con un abuelo que dedicaba muchas horas al día a conrear sus tierras y una abuela que «siempre tenía una barra de pan para quien pasaba hombre»; unos abuelos que a menudo acababan dando comida a los pordioseros de los campesinos vecinos, aunque «tal vez éramos nosotros los más pobres de los campesinos de la comarca» y a los que en su manera ama y agradece ese sentimiento, pues en su ánimo de escribirles un poema al morir, sólo le salieron «unos lamentables versos que rompí avergonzado. Pero de la vergüenza, la importancia y el dolor nació algo que fue, creo, la pasión de ser escritor, es decir, de contar cómo se sufre el dolor, ser querido y quedarse solo». El segundo cuento, «Matar a un niño», es un magistral relato sobre las casualidades e infortunios de la vida, en la que se narra la vida de un hombre y un niño que coincidirán de manera trágica en un instante de sus vidas. La narración es sublime, la tensión es constante y la precisión es perfecta. De cortísima duración, contiene todo lo que uno espera de un relato. El tercer relato «Aguanieve» es, probablemente y con diferencia, el más flojo de todos, aunque al ser de corta duración en seguida nos encontramos con el cuarto relato, el más extenso con diferencia de este libro y que trata sobre un joven al que se le acaba de morir el padre. Un texto en el que se habla sobre la muerte, pero especialmente sobre la vida compartida y los recuerdos con los que ya no están. Un relato en el que el protagonista nos traslada la difícil relación con sus padres y sus hermanos y demás gente del pueblo en un texto embriagado de alcohol, tristeza y añoranza que culmina de manera magistral al afirmar que «ya no habrá padre alguno que me invite a pasar a su alcoba y me hable como a un hombre. Ya no hay nadie que no quiere sino engañarme y ser cruel conmigo. Mañana estaré solo». Ya en su último relato, muy breve y alabado por gran parte de la crítica y escrito en forma de testamento o legado, es sobre la necesidad que tenemos de consuelo, de algo que nos abrigue, que nos reconforte y nos acoja en un mundo hostil. Un anhelo de algo que nos permita seguir adelante en tiempos difíciles y que el autor plasma hábilmente al decirse para sí mismo que «cuando mi angustia dice: Desespérate, que el día está rodeado de dos noches, grita el falso consuelo: Ten esperanza, que la noche está rodeada de dos días». En un bonito alegato a la vida, escrito por el autor poco tiempo después de terminar la segunda guerra mundial (como el resto de los relatos de este volumen), también supone una declaración de intenciones pues asevera que «como anhelo la confirmación de que mi vida no carece de sentido y de que no estoy solo en el mundo, reúno las palabras en un libro y se lo regalo al mundo. El mundo me da a cambio dinero y fama y silencio. Pero a mí qué me importa el dinero y a mí qué me importa contribuir al progreso de la literatura; a mí lo que me importa es lo que nunca consigo: la confirmación de que mis palabras han tocado el corazón del mundo».  Para terminar, dice el autor en sus páginas finales que «me esclaviza mi talento hasta el punto de que no me atrevo a usarlo por miedo a haberlo perdido». Celebramos que su necesidad de expresar aquello que sentía venciera el miedo a no estar a la altura de sus propias expectativas. Sin duda, sí está a la altura de las nuestras. También de Stig Dagerman en ULAD: Niño quemado, Otoño alemán
dlvr.it
November 21, 2025 at 4:55 PM
Reposted by Un libro al día
En páginas finales de «Animals inexpressius», de @xmascraviotto.bsky.social Editado por @laltraeditorial.bsky.social en catalán. #habráreseña en @unlibroaldia.bsky.social
November 22, 2025 at 11:38 AM
Hoy en ULAD: Catherine Lacey: Nunca falta nadie
Catherine Lacey: Nunca falta nadie
Idioma original: inglés Título original: Nobody is ever missing Año de publicación: 2016 Traducción: Damià Alou Valoración: recomendable Pues aquí finaliza mi (completamente) particular retrospectiva de la obra de Catherine Lacey. Como era de esperar, no ha publicado nada desde que empecé reseñando su celebrada Biografía de X, así que aún es pronto para saber si esa cuarta novela fue una confirmación de un talento en progresión o una puntual cúspide de ambición, como parece apuntar su temática y su extensión. Me ahorro valoraciones conjuntas que serían meras especulaciones sobre si es simplemente una escritora joven en progresión o uno de esos fenómenos que se desvanecen a la que una novela flojea, porque sí que he de reconocer que esto sucede con excesiva frecuencia,en un mundo editorial que está sobrecalentado en su volumen de publicación, y congelado en su potencial masa receptora. Paseaos por el transporte público de cualquier gran ciudad y observad qué concentra la atención de las nuevas generaciones. O especulad cómo se  combate con una hoja de papel escrito contra el scroll infinito. Vaya ripio, joder. Lacey empezó su carrera con esta novela sobre una mujer joven que deja su vida, su relativamente confortable vida y se va a Nueva Zelanda, en un desplazamiento que es a la vez huida y búsqueda, y como no puede ser de otra manera en cierto tipo de novelas, esa escueta frase resume la trama y todo lo que surge de ella son causas y consecuencias. Un matrimonio que no es feliz ni infeliz, sino meramente funcional, algún eco que resuena de una tragedia íntima en el pasado. Como reza el tópico, es nada y es todo. Un planteamiento minimalista sobre el que Lacey desarrolla un ejercicio de un marcado perfil psicológico, pues Elyria (curioso nombre) se debate entre dudas y episodios de rememoración, entre angustia e inmersión en su propia personalidad, sin que la novela (la no-vela) parezca aventurarse hacia final alguno al uso, cuestión que la emparentaría con algunos otros autores en lo que yo denominaría literatura de situación. Vista de modo retrospectivo, la obra de Lacey evoluciona alrededor de un esquema algo flexible en que sus protagonistas, siempre mujeres, aparecen de la nada en entornos extraños, no siempre amigables, escenarios a los que deben adaptarse a costa de algún tipo de sacrificio. Repito, es pronto, con cuatro novelas, para ver si Lacey llegará a la grandeza que algunos ya se han obstinado, digamos mejor empeñado, en otorgarle. Ha desarrollado un estilo propio y con Biografía de X salió a tomar aire, aunque sea retóricamente, de cierta dinámica claustrofóbica algo existencialista, de personajes que persiguen la soledad como si esta fuera la auténtica proyección de la personalidad. Leeré, por supuesto, esa supuesta quinta novela que supongo estará preparando en el futuro. El resto de la obra de Lacey reseñada aquí    
dlvr.it
November 22, 2025 at 11:46 AM
Hoy en ULAD: Stig Dagerman: Memorias de un niño
Stig Dagerman: Memorias de un niño
Idioma original: sueco Título original: no disponible Traducción: Marina Torres y Juan Capel en castellano para Nórdica Año de publicación: entre 1947 y 1952 Valoración: entre recomendable y muy recomendable Como muchos de vosotros sabréis, la literatura nórdica me ha dado grandes momentos de placer pues su estilo a menudo seco, rudo y con aires de soledad y tristeza encaja bastante con el tipo de literatura que me atrae: la que lleva al lector a plantearse situaciones y reflexiones en torno a la vida y la introspección. Y claro, Dagerman ya que me cautivó con su «Niño quemado», por su prosa contundente y su radicalidad emocional, así que cada nuevo libro traducido supone una nueva oportunidad de acercarse a esos pasajes mentales áridos e impactantes. Así que aquí me encuentro de nuevo, esta vez con un recopilatorio de cinco relatos de duración muy variable (entre cinco páginas el más corto y cincuenta el más largo) y resultado también desigual, aunque con alguna joya que hace que su lectura sea altamente recordable.  Empieza el primer relato, que da nombre al título del recopilatorio, donde el protagonista afirma tajantemente que «a inventar se empieza pronto. De niño siempre se es inventor. Luego, en la mayoría de los casos, te arrebatan el hábito». En este primer cuento, el autor nos retrata una realidad ardua desde la mirada de un niño; un niño que vive en una granja en medio de un extenso predio en un tiempo en el que los militares que se encuentran en maniobras hacen incursiones de vez en cuando a esos parajes. En ese escenario en el que la guerra sobrevuela el día a día, el protagonista sobrevive emocionalmente aferrado a la esperanza, pues abandonado por su madre está a la espera de que algún día, mezclada entre las numerosas mujeres que viene a veranear desde Estocolmo, venga a buscarlo porque en su fuero interno sabe que «alguna de ellas frenará la bicicleta, pondrá pie en tierra ante la verja, correrá hacia mí y me alzará en brazos. Tiene que ser ella, mi madre a la que nunca he visto». Este primer relato es duro, triste, pues es la historia de un niño que narra la penuria de una vida pobre, sin padres y viviendo con unos abuelos de los que «educaban a golpes de hacha», con un abuelo que dedicaba muchas horas al día a conrear sus tierras y una abuela que «siempre tenía una barra de pan para quien pasaba hombre»; unos abuelos que a menudo acababan dando comida a los pordioseros de los campesinos vecinos, aunque «tal vez éramos nosotros los más pobres de los campesinos de la comarca» y a los que en su manera ama y agradece ese sentimiento, pues en su ánimo de escribirles un poema al morir, sólo le salieron «unos lamentables versos que rompí avergonzado. Pero de la vergüenza, la importancia y el dolor nació algo que fue, creo, la pasión de ser escritor, es decir, de contar cómo se sufre el dolor, ser querido y quedarse solo». El segundo cuento, «Matar a un niño», es un magistral relato sobre las casualidades e infortunios de la vida, en la que se narra la vida de un hombre y un niño que coincidirán de manera trágica en un instante de sus vidas. La narración es sublime, la tensión es constante y la precisión es perfecta. De cortísima duración, contiene todo lo que uno espera de un relato. El tercer relato «Aguanieve» es, probablemente y con diferencia, el más flojo de todos, aunque al ser de corta duración en seguida nos encontramos con el cuarto relato, el más extenso con diferencia de este libro y que trata sobre un joven al que se le acaba de morir el padre. Un texto en el que se habla sobre la muerte, pero especialmente sobre la vida compartida y los recuerdos con los que ya no están. Un relato en el que el protagonista nos traslada la difícil relación con sus padres y sus hermanos y demás gente del pueblo en un texto embriagado de alcohol, tristeza y añoranza que culmina de manera magistral al afirmar que «ya no habrá padre alguno que me invite a pasar a su alcoba y me hable como a un hombre. Ya no hay nadie que no quiere sino engañarme y ser cruel conmigo. Mañana estaré solo». Ya en su último relato, muy breve y alabado por gran parte de la crítica y escrito en forma de testamento o legado, es sobre la necesidad que tenemos de consuelo, de algo que nos abrigue, que nos reconforte y nos acoja en un mundo hostil. Un anhelo de algo que nos permita seguir adelante en tiempos difíciles y que el autor plasma hábilmente al decirse para sí mismo que «cuando mi angustia dice: Desespérate, que el día está rodeado de dos noches, grita el falso consuelo: Ten esperanza, que la noche está rodeada de dos días». En un bonito alegato a la vida, escrito por el autor poco tiempo después de terminar la segunda guerra mundial (como el resto de los relatos de este volumen), también supone una declaración de intenciones pues asevera que «como anhelo la confirmación de que mi vida no carece de sentido y de que no estoy solo en el mundo, reúno las palabras en un libro y se lo regalo al mundo. El mundo me da a cambio dinero y fama y silencio. Pero a mí qué me importa el dinero y a mí qué me importa contribuir al progreso de la literatura; a mí lo que me importa es lo que nunca consigo: la confirmación de que mis palabras han tocado el corazón del mundo».  Para terminar, dice el autor en sus páginas finales que «me esclaviza mi talento hasta el punto de que no me atrevo a usarlo por miedo a haberlo perdido». Celebramos que su necesidad de expresar aquello que sentía venciera el miedo a no estar a la altura de sus propias expectativas. Sin duda, sí está a la altura de las nuestras. También de Stig Dagerman en ULAD: Niño quemado, Otoño alemán
dlvr.it
November 21, 2025 at 11:05 AM
Hoy en ULAD: Consuelo Rojo: Las aventuras de Baltasar y Franco
Consuelo Rojo: Las aventuras de Baltasar y Franco
Idioma: lógicamente, español Año de publicación: 2025, a partir de un fanzine de 2014, de VV. AA. Valoración: no puedo valorar tal maravilla... Me embarga la emoción Se cumplen hoy cincuenta años del fallecimiento del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la Gracia de Dios (esto lo ponía en las monedas de cinco duros, así que nadie debe dudarlo), figura fundamental en la Historia de España del siglo XX y aún hoy en día, que sigue siendo de lo más controvertida, pues despierta tanto reacciones de rechazo (sobre todo, entre los sediciosos domeñados por su mano de hierro) como de admiración y aun arrobo (curiosa y elocuentemente, esto más entre la muchachada, por lo visto).  Como a todo gobernante, por magnánimo que sea, al Caudillo se le pueden atribuir luces y sombras, aunque sus méritos son bien conocidos: llenar de embalses la geografía española; propiciar una recuperación económica, tras la victoria en la Cruzada nacional que le llevó al poder, que tardó tan solo veinticinco años en conseguirse; permitir de dos millones de españoles salieran a  trabajar y prosperar a otros países, evitar a sus compatriotas el molesto engorro de las citas electorales... Ahora bien, incluso muchos de sus fieles partidarios ignoran una circunstancia que tuvo gran trascendencia en su vida personal, pero también en su actividad rectora y benefactora del destino de los españoles: su entrañable amistad con Baltasar,  el Rey Mago de color -negro, en este caso-, tan querido por millones de niños y por tantos concejales que se pintaban la cara para representarlo en las cabalgatas de pueblos y ciudades, antes de que la dictadura woke se lo prohibiera... El Generalísimo -por entonces tan sólo cabo furriel- conoció al rey Baltasar durante la Guerra de África (¿dónde, sino?) y desde entonces forjaron una amistad inquebrantable que les llevó a vivir mil aventuras por los cinco continentes... o al menos un par de ellos: compartieron momentos de alborozo y zozobra, noches de bohemia y de pasión tanto en Las Vegas (Nevada) como en Marruecos, el cariño sincero del noble pueblo vascongado y el interés por los pinitos de la investigación aeroespacial española,  Baltasar aconsejó al Caudillo en espinosos cuestiones de Estado, como el de su sucesión, Que al final recayó en el entonces príncipe y luego rey Juan Carlos, que no otorgó graciosamente la democracia (así que podemos decir que en realidad la democracia española fue obra del Caudillo, como nuestro rey emérito y nunca suficientemente añorado ha declarado hace poco). En correspondencia, el Generalísimo Franco, con su proverbial generalisidad, ayudó al Rey Mago en su dura tarea de una noche al año, cuando su compañero Gaspar estuvo de baja y el venerable Melchor estaba ya cansado de recorrer las viviendas de tanto infante para dejarles regalos. Los niños de España de aquella época, pues, están en doble deuda con el caudillo, que les permitió vivir en una paz justa y duradera, además de mantener su ilusión como cada seis de enero, un día de inocente felicidad antes de volver al cole a estudiar para hacer grande a la Patria, que tampoco hay que acostumbrarse a la molicie. Por último, no puedo dejar de mencionar esa otra gran obra de nuestro mejor Jefe de Estado, la erección, con sus propias manos, incluso, del Valle de los Caídos, su legado de paz y fraternidad entre españoles para las generaciones futuras, hecha piedra y hormigón armado. Todas estas aventuras de nuestra pareja de amigos y más aún están perfectamente contadas en este divertido, mas educativo, libro de la ilustradora Consuelo Rojo, quien, pese a su equívoco apellido, os aseguro que es una patriota como Dios manda. Qué mejor homenaje para recordar las hazañas, la bonhomía y la generosidad de nuestro Caudillo, Salvador de España, Generalísimo de los Ejércitos, Centinela de Occidente, Enviado de Dios, Espada de la Cristiandad, Timonel de la dulce sonrisa, Vencedor del dragón de siete colas, Falo incomparable del Padre Todopoderoso. El líder providencial en cuyo honor el pueblo, siempre sabio y agradecido, compuso de forma espontánea una letra para el Himno Nacional cuyas palabras resuenan siempre en los corazones de todo español de bien... O, simplemente, el grito imperecedero de orgullo y devoción que surgía cada 18 de julio de millones de gargantas, tras su victoria sobre el Satán bolchevique: ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco!
dlvr.it
November 20, 2025 at 11:20 AM
Hoy en ULAD: Luigi Pirandello: El difunto Matías Pascal
Luigi Pirandello: El difunto Matías Pascal
Idioma original: italiano Título original: Il fu Mattia Pascal Traducción: Ildefonso Grande y Mario Grande Ramos Año de publicación: 1904 Valoración: Está bien Quizá un día de estos podríamos jugar a crear tipologías de libros según las sensaciones que nos va proporcionando la lectura, algo más que una valoración general, por ejemplo libros que comienzan de forma brillante pero que enseguida se desinflan (montones), otros a los que extirparíamos trozos que nos parecen innecesarios o que los lastran de alguna manera, o aquellos que no cumplieron las expectativas pero nos dejaron a cambio alguna satisfacción inesperada. Y esto podría extenderse sin límites. A esta novela de Pirandello la clasificaría en dos lotes: libros que no empiezan nada bien, pero poco a poco van ganando altura, y aquellos que solo somos capaces de apreciar mejor dejando pasar cierto tiempo. Que a los mejor son dos características no tan diferentes. Porque no, realmente no empieza nada bien la historia de Matías Pascal (entre paréntesis, qué manía de traducir los nombres propios, a no ser que sean ingleses). Aunque Pirandello lanza alguna bengala para dejar señalado que no será una historia convencional, lo cierto es que todo tiene un tufillo costumbrista un poco desalentador: familia acomodada cuya decadencia la gestiona un administrador sin escrúpulos, amoríos pueblerinos a dos bandas con suegra agresiva, el amigo tontito enamorado, y todo ello sumergido en una prosa que imita sin recato el habla coloquial, a veces dubitativa y a veces enfática, de forma que en ocasiones no es fácil hacerse con el hilo de las conversaciones. También es verdad que Pirandello nos deja alguna escena bien montada y muy divertida, como una memorable pelea entre dos viejas. Pero el momento fundamental de la narración (no es espoiler, sino punto de partida) es la extraña forma en que Matías, en su ausencia del pueblo, es dado por muerto sin que se sepa del todo si se trata de un lamentable error o hay tras ello alguna intención oculta. El caso es que, liberado de ataduras, el protagonista inicia una nueva vida. ¿Qué significa que uno pueda borrar completamente su pasado, dotarse de una nueva personalidad y sentirse libre para cualquier iniciativa que le apetezca? Lo que parece un privilegio sin parangón para alguien aprisionado en un pequeño pueblo y en un círculo familiar más bien tóxico ¿puede convertirse en algo muy diferente? En definitiva, la libertad absoluta ¿es por sí misma garantía de felicidad, o la vida se compone de más cosas que deben tener su lugar y encajar entre sí? ¿La felicidad o parte de ella podría consistir en disponer de esas piezas y conseguir que funcionen con armonía? Son preguntas que se van dejando caer en el curso de la experiencia del nuevo Matías, y es mirando así el relato, desde una cierta distancia, cuando va cobrando todo su valor, ese que a veces, como esta, se resiste en el momento de leer. Porque la narración en sí tiene además un poco de todo. Sin abandonar ese peculiar estilo que se puede hacer algo incómodo, contiene algunas magníficas caracterizaciones de personajes, así como imágenes de gran belleza y carga metafórica, como aquella de las sombras pisoteadas por carruajes y animales. Y al mismo tiempo, se ve también lastrada por algunos pasajes demasiado largos y con poco sentido, como ciertas incursiones en la teosofía y en algo parecido al espiritismo, o como algunos personajes que contribuyen a la confusión y aportan más bien poco. De manera que conviene dar a la lectura un cierto margen para que terminen calando las dudas en torno a la condición humana, que son en mi opinión la columna vertebral del relato, y dejemos en segundo plano lo que al menos desde fuera, y reconozco que dicho con cierto atrevimiento, parecen deficiencias técnicas que han podido suponer un obstáculo, pero que quizá no debieran oscurecer lo esencial de la historia.P.S.: No me dirán que no es estremecedor ese 'fu' del original italiano, por 'difunto'. No solo evoca fugacidad, 'fu' es un soplo, un instante, lo que dura una vida: 'fu', y ya está. Otras obras de Luigi Pirandello reseñadas en ULAD: Seis personajes en busca de autor, La pena de vivir así, Uno, ninguno y cien mil
dlvr.it
November 19, 2025 at 11:36 AM
Hoy en ULAD: Xito Parrondo: Miarma Town
Xito Parrondo: Miarma Town
Idioma original: Español  Año de publicación: 2025 Valoración: Entretenido y resultón No sé yo si el continente le hace demasiada justicia al contenido. Porque aunque la cubierta habla de "la novela más divertida que vas a leer este año (y el que viene también)" y la contracubierta promete "una novela salvajemente divertida", creo que no es del todo así. Con esto no digo que Miarma town no sea divertida, que lo es, sino que creo que ese no es su principal ingrediente. Ya puesto a describirla, diría que es alocada, disparatada y gamberra, pero con un puntito oscuro.   Y eso que el principio tiene un puntito houellebecquiano. Houellebecquiano, pero gamberro, claro. Porque hay una pareja en crisis, unos "cuernos" o un escritor borrachuzo y cocainómano, tipos que podrían pasar por personajes de alguna novela de Houellebecq o de Beigbeder. Aunque pronto vemos que no van a ir por ahí los tiros, que todo va a ser mucho más alocado. Embestía con un ritmo metódico, casi solemne, con la cadencia lenta y pesada de una procesión de Semana Santa, pero con una devoción infinitamente mayor. Así, tras una primera parte que sirve fundamentalmente como presentación de personajes (la ya comentada pareja formada por Marisa e Ignacio, el escritor borrachuzo y medio yonki, el narco sevillano, el poli vasco que escucha a Kortatu y el sicario mexicano/peruano amante de la lectura) y puesta en marcha del mecanismo que desencadena la acción, todo se acelera y se convierte en una alocada Sangre fácil a la andaluza. ¡De hecho, la premisa es más o menos parecida! Lo absurdo y lo surrealista se insertan en lo real (¿o es lo real lo que se ve atravesado por lo absurdo y lo surrealista?), las más bajas pasiones se apoderan de los protagonistas y una espiral de muerte recorre las calles de una Sevilla que juega un papel importante en el texto.  Pero ya digo que esta no es, o no es solo, una novela negra o una novela "de humor". Su aparente ligereza y/o sencillez no puede ocultar que, en el fondo, la novela habla de los más bajos instintos (a veces, pocas, también de los más "altos") y de cómo estos nos llevan a sobrepasar ciertos límites.  Entre los aspectos que destacaría del texto están: * el ritmo y los diálogos, en los que no sé si tendrá algo que ver la formación del autor en Dirección Cinematográfica y Guion. Con un pequeño pero, eso sí, que comento después. * sus intentos, especialmente en la parte inicial, de jugar con las voces de los protagonistas. * sus guiños metaliterarios. * su mala baba. En el lado menos bueno quedan: * la inserción de algunos relatos escritos por uno de los protagonistas, que tienen un tono demasiado similar al del narrador. Además, pese a que cobran sentido al final de la novela, creo que rompen con el ritmo de la misma * el abandono de ese tono más houellebecquiano del comienzo. Resumiendo, Miarma Town no se estudiará en las Facultades de Filosofía y Letras (tampoco creo que el autor lo pretenda), pero deja entrever cualidades en su autor, entretiene y, al mismo tiempo, deja lugar a la reflexión. Más que suficiente, ¿no?
dlvr.it
November 18, 2025 at 11:50 AM
Hoy en ULAD: Carlos Pérez Merinero: El ángel triste
Carlos Pérez Merinero: El ángel triste
Idioma original: EspañolAño de publicación: 1983Valoración: Está bien El ángel triste es una novela negra simple pero efectiva. Sin ser extremadamente memorable, compleja o profunda, resulta sumamente entretenida, presenta un ritmo trepidante y personajes razonablemente perfilados. Sus vulgarimos, diálogos chispeantes y escenas de sexo y violencia recuerdan a los de la encantadora literatura "pulp".  Tiene cierto mérito en tanto que pionera del género en español, pues su autor, Carlos Pérez Merinero, siempre narró sus ficciones en primera persona desde el punto de vista de un criminal, cosa poco habitual en su época. Trata sobre un hombre de 32 años que quiere una existencia tranquila, una existencia que no le obligue a asumir responsabilidades, en la que el visionado de películas en su aparato de vídeo, el dinero y el sexo estén asegurados. Pero su madre, que se empeña en vivir, le priva de recibir la herencia, su amante Julia le pide que se mude con ella, amenazando su soledad, y los vecinos del piso de al lado discuten todos los días, impidiéndole hallar la paz.  El único reproche que le haría a El ángel triste es que ciertos pasajes no aportan gran cosa y que su tercera parte (aunque interesante en sí misma) se siente algo desconectada de las dos primeras. También destacaré que, si bien la perversión moral y sexual del protagonista podían resultar escandalosas en su época, a día de hoy se antojan bastante suaves. En resumen: esta novela gustará a los incondicionales del género negro, especialmente a quienes acudan a ella anticipando una prosa meramente funcional, la disección de un personaje amoral, un descenso a los infiernos de la autodestrucción y saludables dosis de sexo sórdido y violencia cruda.  El ángel triste se publicó originalmente en la mítica colección Libro Amigo de Bruguera en 1983. Yo he leído una reedición de Vernacci, cuyo diseño y formato (el libro emula una cinta de vídeo, y la cubierta y contracubierta su funda) me parece muy original.  Ah, la novela ha sido adaptada al cine, aparentemente con poco acierto, en dos ocasiones, en películas tituladas Bajo en nicotina (1984) y Bueno y tierno como un ángel (1989).
dlvr.it
November 17, 2025 at 11:08 AM
Hoy en ULAD: John Steinbeck: La luna se ha puesto
John Steinbeck: La luna se ha puesto
Idioma original: inglésTítulo original: The moon is downAño de publicación: 1942Traducción: Pedro LecuonaValoración: bastante recomendable Antes de leer la novela, y conociendo de su existencia por varios años, había pensado que el título era horrible, muy parecido a nombrar De ratones y hombres como La fuerza bruta. Pero después de terminarla se entiende mejor el porqué del título. De repente, en un pueblo y en un tiempo del que nunca se sabe con seguridad la época (aunque se intuye que es cerca del final de la Segunda Guerra Mundial), los habitantes son invadidos como un relámpago por culpa de un mercader que filtra a los militares la organización y defensa del pueblo. Esta invasión se da por la mina de carbón que poseen, necesaria para seguir proveyendo de recursos a la potencia enemiga. En la casa del alcalde Orden se discute la manera de recibir a los militares (con un deje civilizado que hoy, me temo, nos queda muy lejos) y de cómo resistir sin que eso cause más muertes en la población, ya que algunos jóvenes fallecieron por defender el pueblo, escasamente armado contra tanques y ametralladoras. A su vez, el líder de los militares, el coronel Lanser, también es bastante cortés en su trato hacia los demás y reconoce la jerarquía y el rol del alcalde como fundamental para contener el aturdimiento, primero, y luego la rabia silenciosa del pueblo, creyendo ingenuamente que se pondrá de su lado para asegurar el poder. Pero el alcalde Orden, a diferencia de sus congéneres del mundo real, cuenta con un sentido de pertenencia hacia su territorio y una dignidad, compasión y orgullo por cada uno de sus habitantes, valores y sentimientos que son mutuos, excepto en el caso del mercader delator, que se humilla constantemente esperando su recompensa y a quien todo el pueblo execra ignorándolo. A lo largo del libro, las tropas militares, que esperan vanamente el comunicado de triunfo de la sede mayor, malgastan meses tratando de comunicarse con los habitantes, desesperándose por el silencio y la imposibilidad de establecer un vínculo mínimo. Todo empeora cuando ocurre lo inevitable, la rebelión física de uno de los habitantes hacia un capitán; juzgado y condenado a muerte, la rabia comienza a aflorar en acciones cada vez más confrontativas.  Steinbeck, aunque todos sus personajes conserven los modales (los invasores no matan por diversión ni violan) hasta casi cerca del final, cuando los soldados han perdido los nervios por los constantes desafíos y añoran obsesivamente su hogar, no es ningún ingenuo y nos recuerda a cada rato que la ira callada se retroalimenta y perdura esperando el momento de volcarse sobre los otros, tenga el costo que tenga. Hay momentos en donde uno cree que se acerca el acercamiento definitivo entre las dos fuerzas, un intento de empatía, porque, como lector, también se comprende a los soldados que esperan la victoria y que, en la realidad y sin enterarse por parte de sus mayores, viven perdiendo hasta despojarse de toda parafernalia militar para intentar abrirse (sea a los tumbos o sinceramente) hacia los demás, sin ningún resultado. ¿Qué elegir, qué pensar, cuando la diferencia entre un bando y otro es que uno hace las cosas que debe hacer para que su espíritu no fallezca y otro, igual de obligado y hasta cierto punto engañado, hace las cosas que ya no quiere hacer, produciéndole una derrota moral? Es en esa ingenuidad o buena voluntad del lector donde Steinbeck triunfa para contar descarnadamente los hechos, sin que estalle en primer plano la violencia, pero dejando un poso de tristeza por los enfrentamientos ordenados y una gran admiración hacia el alcalde y el pueblo, que no deja a nadie tirado y que comprende que debe luchar aunque tenga todas las de perder. Los personajes, si bien cumple cada uno con su prototipo, son memorables (el coronel honrado que detesta lo que hace, el capitán ansioso de sangre y poder, el alcalde conocedor del alma de su población, cada soldado nostálgico de su casa y con reacciones diversas), y la novela, corta, sin florituras y llena de diálogos, causa la sensación de la verdadera literatura.  Y eso que es considerada una obra menor. Monografía casi completa de Steinbeck: El invierno de mi desazón, Al este del Edén, Los vagabundos de la cosecha, De ratones y hombres, El autobús perdido, La perla, Las uvas de la ira, Tortilla Flat
dlvr.it
November 16, 2025 at 11:23 AM
Hoy en ULAD: David Grann: El comandante yanqui
David Grann: El comandante yanqui
Idioma original: inglés Título original: The Yankee Comandante Año de publicación: 2012 Traducción: Sandra Caula Valoración: muy recomendable Con apenas ciento veinticinco páginas, y un tiempo de lectura de apenas un par de horas, El comandante yanqui es el tipo de lectura que ofrece mucho más de lo que tan escueto contenido pueda hacer presagiar. La historia de William Morgan, que se une en los años 50 a la guerrilla que acabará alzándose con el poder en Cuba, derrocado Batista podría parecer, en estos tiempos turbios dominados por las opiniones políticas contrapuestas usadas por doquier (sobre todo en las RRSS, por supuesto) como armas arrojadizas algo proclive a la idolatría, a la idealización. Y no es que la historia deje al régimen cubano en demasiado buen sitio, más bien simplemente añadido a la larga lista, con muchos miembros ya, de experimentos utópicos, tan loables y admirables en sus planteamientos, tan necesarios en sus determinados momentos históricos, tan deteriorados o directamente dinamitados por lo que siempre acaba siendo la naturaleza humana en su peor versión: avaricia, corrupción, afán de poder que se interpone en los ideales. También esa especie de paroxismo que ataca a cualquiera que ostenta el poder absoluto y que acaba haciendo cierta la máxima: todos los totalitarismos acaban pareciéndose y una de sus condiciones más habituales es la obsesión enfermiza por neutralizar a la disidencia, incluso en sus estadios más seminales.  Queda clarísimo en esta biografía: Morgan perteneció al círculo cercano a Fidel Castro, cuya primera intención fue acabar con una dictadura e implantar la democracia en la isla caribeña. Y esa idea fue la que sedujo a Morgan un joven norteamericano cuya vida hasta ese momento había sido errática y poco ejemplar. Pero se sintió atraído por ese ideal, el de defender a los desfavorecidos que sufrían la fuerte represión de la dictadura de Batista, muchas veces con la connivencia o la ayuda descarada de los servicios secretos - la mítica CIA - siempre tan obsesionados por sofocar cualquier posibilidad de que los estados iberoamericanos pudieran desequilibrarse hacia la izquierda. Ese mapa de influencias de orden casi contradictorio (¿no eran ellos los garantes de la democracia y las libertades?) se configura a lo largo del libro y presenciamos como Morgan empieza a dudar de aquello a lo que apoyado.  Por supuesto, la sombra de la traición (incluso la traición a uno mismo) acaba pesando en su vida, y Grann lo explica de una forma amena, directa, casi periodística y por supuesto sin desagradables decantaciones ideológicas. Nada tendencioso y casi bruscamente real, la historia de Morgan es tejida de una forma clara, vehemente, incontestable, en un texto de una concisión severa y aplastante, que ni siquiera necesita trazar elipsis, tal es su síntesis y su intensidad formal.
dlvr.it
November 15, 2025 at 11:38 AM
Reposted by Un libro al día
Publicada la reseña en @unlibroaldia.bsky.social de «Vaim», de Jon Fosse. Publicado en catalán por @galaxiagutenberg.bsky.social con traducción de Meritxell Salvany y en castellano por @randomhousees.bsky.social con traducción de Cristina Gómez-Baggethun
Hoy en ULAD: Jon Fosse: Vaim
Jon Fosse: Vaim
Idioma original: nynorsk (neonoruego) Título original: Vaim Traducción: Meritxell Salvany en catalán para Galàxia Gutenerg y Cristina Gómez-Baggethun en castellano para Random House Año de publicación: 2025 Valoración: muy recomendable Empieza el relato con uno de los ya habituales monólogos interiores de Fosse, en el que el narrador (de nombre Jatgeir) nos cuenta en primera persona su viaje a la droguería de Bjørgvin en búsqueda de un carrete de hilo negro y una aguja para coser un botón que se le había caído, pues sabe que en la de su ciudad es posible que no encuentre lo que busca. Pero, para su sorpresa y desgracia, se encuentra pagando un precio a su entender desorbitado y ello le lleva a cuestionarse el porqué de esos viajes en barca a Bjørvin con el único fin de ir a la droguería, por qué sigue yendo ahí únicamente para ese propósito y, en su intento de entender el motivo, se da cuenta de que las respuestas se hallan en su interior, en los recuerdos de su juventud, cuando hacía esos viajes frecuentando las tabernas con «la esperanza de encontrar alguien con quien compartir de la vida» reconociendo a la postre que «quizá, aquella historia de tener que ir a comprar hilo y aguja sea como sea, solo debía ser una excusa que me había urdido para poder coger la barca y venir hasta Bjørvin ahora que habían llegado las vacaciones de verano y no tenía que trabajar». Pero ese viaje le conduce también a otra isla vecina, Sartor, que le transporta en un viaje también mental en el que rememora sus recuerdos de adolescencia y con ello un antiguo amor por una joven, nunca expresado de manera directa, un enamoramiento guardado para sí mismo en una suerte de idolatría y admiración por alguien a quien apenas conocía, porque «a ella no le había hablado nunca, de sus sentimientos, solo faltaría, que yo no hubiera osado confesar nada parecido a una mujer jamas de la vida”. Con esta premisa, vemos que en esta corta novela y que conforma la primera parte de una trilogía, Fosse vuelve a los terrenos que ya conocemos de su obra: el monólogo interior, constante, que fluye con una suave transición entre memoria, reflexiones y diálogos, con un estilo que destaca por una gran ausencia de signos de puntuación que separen los registros y con ello, de forma mezclada pero puramente nítida, los recuerdos del protagonista se mezclan con alucinaciones y espejismos en las que la realidad se confunde con la fantasía, en un claro ejercicio de intento de restituir aquello perdido incluso sin haber existido, un esfuerzo por recuperar más que una realidad una sensación, un deseo, en un acto de clara nostalgia hacia un presente que hubiera sido de otro modo si un gesto, un pequeño acto del pasado hubiera sucedido o lo hubiera provocado con un paso nunca dado; un constante lamento y resquemor que le corroe y le persigue desde años ha. Y, cuando uno está ya inmerso en la vida de Jatgeir, arranca el segundo capítulo con un cambio de narrador, aunque sigue con el mismo estilo de voces interiores, dudas entre lo vivido y lo imaginado, etc. Esta segunda parte nos da una visión diferente y ampliada de la historia contada en la primera, y es interesante pues sigue el estilo de Fosse de monólogos internos, aunque en este caso la imagen que nos transmite es la de un segundo observador. Ya la tercera parte es mucho más compleja y juega al despiste de manera continua esgrimiendo un texto en el que la confusión y los alternados momentos temporales pueblan el relato hasta llegar a un punto en el que no está claro quién habla ni el orden de las cosas pero uno están tan enfrascado en la lectura y los paralelismos y ángulos de visión que la historia se disfruta y nos mantiene atados a ella. Estilísticamente, es innegable que el estilo de Fosse con el monólogo continuo te recoge y te envuelve, arrastrándote en esos continuos diálogos internos que te llevan a interiorizarlos casi como propios, consiguiendo que el lector se contagie y empatice de manera inexorable dejando que el texto lo lleve donde el autor pretende, hábilmente, con el fin de hacerlo testimonio a la vez que también protagonista de sus infortunios porque siempre en los relatos de Fosse aparece el pasado con forma de espectro, mezclando sueños y realidades empujado por el deseo de cambiar infructuosamente aquello que ya es permanente y sin opción de vuelta atrás. En esas alucinaciones Fosse intenta que sus protagonistas encuentren el momento de ajustar cuentas con su pasado, aunque siempre lo hacen desde un estado próximo a la desesperación, a la incredulidad y al desasosiego. Con este texto, Fosse ha tejido una obra coral, caleidoscópica en la que los personajes son protagonistas de manera parcial, como vehículo para transmitir aquello que el autor pretende: la necesidad de restituir el pasado, de reencontrarse a uno mismo, con la sensación siempre evidente que la búsqueda se convierte en una súplica, un lamento por lo perdido, por lo nunca tenido pero siempre ansiado. Y, a pesar de que el argumento no es novedoso en sí, la manera de narrar de Fosse y lo que transmite despierta unas grandes ansias de leer la publicación de las dos partes que faltan para poder así ampliar un poco más el espectro coral que Fosse ha tejido magistralmente en esta última obra. Tambien de Jon Fosse en ULAD: Blancura, El otro nombre (Septología I), Mañana y tarde, Ales junto a la hoguera
dlvr.it
November 14, 2025 at 1:02 PM
Hoy en ULAD: Jon Fosse: Vaim
Jon Fosse: Vaim
Idioma original: nynorsk (neonoruego) Título original: Vaim Traducción: Meritxell Salvany en catalán para Galàxia Gutenerg y Cristina Gómez-Baggethun en castellano para Random House Año de publicación: 2025 Valoración: muy recomendable Empieza el relato con uno de los ya habituales monólogos interiores de Fosse, en el que el narrador (de nombre Jatgeir) nos cuenta en primera persona su viaje a la droguería de Bjørgvin en búsqueda de un carrete de hilo negro y una aguja para coser un botón que se le había caído, pues sabe que en la de su ciudad es posible que no encuentre lo que busca. Pero, para su sorpresa y desgracia, se encuentra pagando un precio a su entender desorbitado y ello le lleva a cuestionarse el porqué de esos viajes en barca a Bjørvin con el único fin de ir a la droguería, por qué sigue yendo ahí únicamente para ese propósito y, en su intento de entender el motivo, se da cuenta de que las respuestas se hallan en su interior, en los recuerdos de su juventud, cuando hacía esos viajes frecuentando las tabernas con «la esperanza de encontrar alguien con quien compartir de la vida» reconociendo a la postre que «quizá, aquella historia de tener que ir a comprar hilo y aguja sea como sea, solo debía ser una excusa que me había urdido para poder coger la barca y venir hasta Bjørvin ahora que habían llegado las vacaciones de verano y no tenía que trabajar». Pero ese viaje le conduce también a otra isla vecina, Sartor, que le transporta en un viaje también mental en el que rememora sus recuerdos de adolescencia y con ello un antiguo amor por una joven, nunca expresado de manera directa, un enamoramiento guardado para sí mismo en una suerte de idolatría y admiración por alguien a quien apenas conocía, porque «a ella no le había hablado nunca, de sus sentimientos, solo faltaría, que yo no hubiera osado confesar nada parecido a una mujer jamas de la vida”. Con esta premisa, vemos que en esta corta novela y que conforma la primera parte de una trilogía, Fosse vuelve a los terrenos que ya conocemos de su obra: el monólogo interior, constante, que fluye con una suave transición entre memoria, reflexiones y diálogos, con un estilo que destaca por una gran ausencia de signos de puntuación que separen los registros y con ello, de forma mezclada pero puramente nítida, los recuerdos del protagonista se mezclan con alucinaciones y espejismos en las que la realidad se confunde con la fantasía, en un claro ejercicio de intento de restituir aquello perdido incluso sin haber existido, un esfuerzo por recuperar más que una realidad una sensación, un deseo, en un acto de clara nostalgia hacia un presente que hubiera sido de otro modo si un gesto, un pequeño acto del pasado hubiera sucedido o lo hubiera provocado con un paso nunca dado; un constante lamento y resquemor que le corroe y le persigue desde años ha. Y, cuando uno está ya inmerso en la vida de Jatgeir, arranca el segundo capítulo con un cambio de narrador, aunque sigue con el mismo estilo de voces interiores, dudas entre lo vivido y lo imaginado, etc. Esta segunda parte nos da una visión diferente y ampliada de la historia contada en la primera, y es interesante pues sigue el estilo de Fosse de monólogos internos, aunque en este caso la imagen que nos transmite es la de un segundo observador. Ya la tercera parte es mucho más compleja y juega al despiste de manera continua esgrimiendo un texto en el que la confusión y los alternados momentos temporales pueblan el relato hasta llegar a un punto en el que no está claro quién habla ni el orden de las cosas pero uno están tan enfrascado en la lectura y los paralelismos y ángulos de visión que la historia se disfruta y nos mantiene atados a ella. Estilísticamente, es innegable que el estilo de Fosse con el monólogo continuo te recoge y te envuelve, arrastrándote en esos continuos diálogos internos que te llevan a interiorizarlos casi como propios, consiguiendo que el lector se contagie y empatice de manera inexorable dejando que el texto lo lleve donde el autor pretende, hábilmente, con el fin de hacerlo testimonio a la vez que también protagonista de sus infortunios porque siempre en los relatos de Fosse aparece el pasado con forma de espectro, mezclando sueños y realidades empujado por el deseo de cambiar infructuosamente aquello que ya es permanente y sin opción de vuelta atrás. En esas alucinaciones Fosse intenta que sus protagonistas encuentren el momento de ajustar cuentas con su pasado, aunque siempre lo hacen desde un estado próximo a la desesperación, a la incredulidad y al desasosiego. Con este texto, Fosse ha tejido una obra coral, caleidoscópica en la que los personajes son protagonistas de manera parcial, como vehículo para transmitir aquello que el autor pretende: la necesidad de restituir el pasado, de reencontrarse a uno mismo, con la sensación siempre evidente que la búsqueda se convierte en una súplica, un lamento por lo perdido, por lo nunca tenido pero siempre ansiado. Y, a pesar de que el argumento no es novedoso en sí, la manera de narrar de Fosse y lo que transmite despierta unas grandes ansias de leer la publicación de las dos partes que faltan para poder así ampliar un poco más el espectro coral que Fosse ha tejido magistralmente en esta última obra. Tambien de Jon Fosse en ULAD: Blancura, El otro nombre (Septología I), Mañana y tarde, Ales junto a la hoguera
dlvr.it
November 14, 2025 at 11:50 AM