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Te imagino cada tarde al final del día cuando llegas a casa con el cansancio asomando en tu mirada. Una luz suave tibia que te envuelve y un aroma indeterminado, quizás a promesa, hogar o deseo
Te imagino cada tarde al final del día cuando llegas a casa con el cansancio asomando en tu mirada. Una luz suave tibia que te envuelve y un aroma indeterminado, quizás a promesa, hogar o deseo
Seis y media de la mañana, ya amenaza el amanecer y se ha puesto en marcha un nuevo día. Suena por toda la casa Just Like Starting Over de Lennon, sugiriéndonos curiosamente un nuevo comienzo, otra oportunidad de…
Seis y media de la mañana, ya amenaza el amanecer y se ha puesto en marcha un nuevo día. Suena por toda la casa Just Like Starting Over de Lennon, sugiriéndonos curiosamente un nuevo comienzo, otra oportunidad de…
Eran las once de otra noche más, rutinaria. Su televisión insistente imponía su presencia proyectando una vieja película en blanco y negro, pero el móvil embriagador iba ganando la partida
Eran las once de otra noche más, rutinaria. Su televisión insistente imponía su presencia proyectando una vieja película en blanco y negro, pero el móvil embriagador iba ganando la partida
Recuerdo todo eso que te hace tan especial. Cada detalle que se ha quedado grabado en mí, como si el tiempo se hubiera detenido solamente para dejarme observarte
Recuerdo todo eso que te hace tan especial. Cada detalle que se ha quedado grabado en mí, como si el tiempo se hubiera detenido solamente para dejarme observarte
Aquí entre mis brazos mi guitarra respira como una mujer dormida, construida con las curvas del deseo. Su cintura se recoge y se abre, invitando a mis manos a perderse en su misteriosa geografía
Aquí entre mis brazos mi guitarra respira como una mujer dormida, construida con las curvas del deseo. Su cintura se recoge y se abre, invitando a mis manos a perderse en su misteriosa geografía
Llega sin estruendo, sin promesas desbordadas. Llega despacio —silenciosamente— como aquella brisa que mece suavemente las hojas al amanecer.
Llega sin estruendo, sin promesas desbordadas. Llega despacio —silenciosamente— como aquella brisa que mece suavemente las hojas al amanecer.
Llega sin estruendo, sin promesas desbordadas. Llega despacio —silenciosamente— como aquella brisa que mece suavemente las hojas al amanecer.
Llega sin estruendo, sin promesas desbordadas. Llega despacio —silenciosamente— como aquella brisa que mece suavemente las hojas al amanecer.